miércoles, 2 de octubre de 2019

Jávea pasando por Valencia y Altea

Y llegaron nuestras primeras vacaciones en la lodgy! Teníamos 4 días para disfrutar de ella.

El viernes Héctor me recogió a la salida del trabajo, y pusimos rumbo a Valencia. Al llegar, paseamos por el puerto marítimo viendo los barquitos e imaginando el momento de alquilar uno y así estrenar el PER.






De camino a Valencia llamamos para reservar para cenar en La Pepica, un pan con ajo aceite y un arroz del señoret a orillas de la Malvarrosa. Teníamos que coger fuerzas para el finde que nos esperaba :)





Tras cenar, dormimos en el parking de la playa del Saler… Nada más despertar nos dimos un buen baño mañanero antes de poner rumbo a Jávea.

Llegamos a Jávea a la hora de comer, y buscando algún sitio típico de allí, dimos con el Bar El Clavo: almejas frescas (deliciooooosas), pescaíto frito, chopitos y… pan con alioli, que no falte!



Pasamos la tarde en la playa Benissero haciendo snorkel y para cenar subimos al casco antiguo. Restaurante Mavita: unas coquinas, unas sardinitas y 5 almejas, si, 5 contadas. Exceptuando las almejas, todo estaba delicioso!






Para dormir nos fuimos a un descampado cerca de la playa del arenal, dónde al despertar teníamos el mar en frente.


Tras pasar nuestra segunda noche en la lodgy, para desayunar tomamos unas tostaditas con tomate y jamón y unos zumitos de naranja en el Posidonia, en el paseo de la playa el Arenal y de cabeza al agua!!





Tras una mañana de playa, necesitábamos fuerzas para ir a la esperada Cala de la Barraca en Portixol, por lo que antes de partir nos comimos una pizza de atún, y como no, un pan con alioli en pizzería la Pepa. De postre, un heladito de vainilla...


Por fin llegamos a la cala la Barraca. De las más bonitas! Casitas blancas a la orilla del mar, con puertas y ventanas azules, piedras blanquitas y un chiringuito para tomar un buen tercio y un tinto de verano.









Pasamos la tarde haciendo snorkel y antes de regresar al centro, nos acercamos al mirador de Cap Negre donde el paisaje parecía literalmente una pintura. Una imagen vale más que mil palabras:






Para cenar decidimos volver al casco antiguo donde nos comimos unas croquetas de bacalao, piruletas de langostino y lomos de bacalao… junto con un Gelat de Pepe de postre. Todo esto en El Embruix.


Despertamos con la ilusión de navegar y recorrernos las calas de Jávea en un barquito, La Polilla. Repetimos desayuno en el Posidonia y vamos directos a Maremoto, dónde previamente habíamos reservado el barco.

Nos recorrimos toda la costa de Jávea, fondeado en la cala La Barraca y en Cala Blanca. Una experiencia preciosa. Aunque en un principio pensé que no aguantaría las 3 horas, porque empecé a marearme, en cuanto me dí el primer baño en alta mar
se me pasó todo. Tenía el mejor patrón que podía tener, y como donde hay patrón no manda marinero, tuve que hacer caso a Héctor y pilotar un ratito el barco… divertidísimo!













Tras esta primera experiencia, ya tenemos la vista puesta en Menorca para el año que viene :) además, aún queda estrenar la ampliación a vela!!

Pasamos la mañana en el barco, hasta las 14, cuando teníamos que atracar en el puerto.
Para comer nos recorrimos el paseo marítimo en busca de algún sitio rico, y dimos con el restaurante Lungo Mare: un menú de 14,90 riquísimo y muy completo. Pan de la casa con aceites de ajo, trufa, pesto o picante, unos espaguetis con gamba y picante, una pizza y para terminar una pannacota.




Un bañito en la playa El Arenal antes de poner rumbo a Altea! Pasamos la tarde recorriendo las calles de Altea y terminamos cenando en el Xef Pirata: unas croquetas de boletus y trufa, unas patatas bravas el Xef y una carrillada con puré de patata.
De postre, un helado en una heladería del casco antiguo.








Intentamos buscar sitio para dormir en Altea sin éxito; todos los sitios "aptos" para dormir, estaban excesivamente iluminados, por lo que decidimos ir a Calpe, y terminamos durmiendo en un parking cerca de la playa.

Esta última noche no fue como nos hubiese gustado. Me desperté a las 2 de la mañana con un dolor horrible de barriga e intenté no despertar a Héctor, pero tras una hora aguantando no me quedó otra. Terminamos en urgencias y buscando un hotel para dormir. En cuanto despertamos pusimos rumbo a Madrid.

El tema de la logística lo hemos mejorado bastante respecto a nuestro finde en Cantabria, le hemos cogido el truco a abrir y cerrar la cama y más o menos teníamos las cosas bien organizadas, aunque es cierto que nos hace falta el baúl para el techo.

Una escapada que no se nos olvidará jamás, pues ha sido de primeras veces:
hemos estrenado la lodgy como dios manda, hemos hecho snorkel, divisado paisajes eternamente preciosos y… Héctor se ha estrenado como patrón de barco!!!


Ahora solo nos queda ir preparando la próxima… ¿Málaga?

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